Por: El Hno. Jesús Saldaña
EL YUGO Y LA CARGA
Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. Mateó 11:30
Todos tenemos una carga en nuestra vida, puede ser por el trabajo, la enfermedad, el vicio, el pecado, la desobediencia, pero pocos sabemos que esa carga es jalada por yugo que tenemos atado a nuestro cuello, ese yugo nos da la fuerza que necesitamos, para perdernos o para salvarnos.
A veces nos referimos al yugo, como el trabajo pesado que hacemos y solemos decir, ya no aguanto este yugo, o la situación difícil y de problemas en el hogar, este yugo está acabando con mis fuerzas, y es cierto, tenemos un yugo y el yugo nos ayuda a llevar la carga, solo que cuando la carga es pesada y no tenemos paz, no tenemos el yugo fácil de Cristo, sino que tenemos un yugo de esclavitud al pecado o por el pecado.
Seguramente mi generación conoce el yugo, los de antes de mi, de los 50s a los 90s, pero la nueva generación difícilmente lo conoce, la tecnología a echo que sea algo pasado de moda, sobre todo en este país, seguro que en México, Centro y Sur America y el continente Africano saben muy bien que es un yugo.
El yugo es un instrumento de madera, echo del corazón del árbol, pero trabajado de la mejor manera posible para que su peso sea el mínimo y no cause más fatiga a los animales, normalmente es usado en la yunta de bueyes y su propósito es que estos animales puedan trabajar juntos jalando el arado, la carreta o diferentes cosas que van atadas al barzón el cual va enganchando en el yugo, el yugo va amarrado al cuello de los animales y hace o cumple la función para que la yunta pueda jalar la carga, también hay un yugo individual el cual puede ser usado en un solo animal para jalar una carreta o el mismo arado.
El propósito de Dios desde un principio era mantener a la humanidad libre del yugo de la desobediencia, así lo planeó desde el huerto del Edén, pero las cosas no fueron como Dios quizo por la desobediencia de Adán y Eva, pues su desobediencia produjo en ellos el pecado y el pecado trajo como resultado que fueran expulsados del huerto del Edén, y desde entonces cargaron con un yugo pesado, el yugo de la desobediencia y del pecado.
Vez tras vez Dios quizo quitar el yugo de la desobediencia de su pueblo, pero ellos rehusaban estar sujetos al yugo de la bendición de Dios, la Biblia dice en Jeremías 2:20 Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso té echabas como ramera. Se habían quitado el yugo, y habían decidido no servir más al enemigo, pero al desobedecer a Dios, venían otra vez a estar sujetos a pesadas cargas.
Hoy nos suele pasar igual, el yugo de la desobediencia produce esclavitud, no esclavitud física, sino más bien esclavitud espiritual, y la carga se vuelve pesada, es bien sabido como el yugo de adulterio destruye los hogares, el yugo de homosexualismo nos a cambiado un mundo que quiere llevar a cuestas la carga de lo que sabemos no agrada a Dios, el yugo de alcoholismo y drogas está destruyéndose vidas todos los días, el yugo de violencia que azota nuestra ciudad es producto de la desobediencia y la rebeldía de un pueblo que no anhela tomar el yugo de Dios por no renunciar a sus pasiones descontroladas que los conducen directo a la muerte.
Necesitamos el yugo fácil de Cristo atado a nuestro cuello para poder llevar la carga ligera, en si, cuando nosotros aceptamos llevar su yugo, aceptamos trabajar bajo la guía de su Espíritu Santo en obediencia y no hay mejor cosa que está, el yugo de Cristo produce paz, sanidad, restauración, consuelo, gozo, y entonces la carga se lleva con alegría, porque cuando la carga es ligera no se sufre, sino que camina uno con la esperanza de llegar a buen puerto y disfrutar de la bendición que solo Dios nos puede dar.
Sino tenemos puesto el yugo de Cristo no vamos en la dirección correcta, no vamos a poder hacer buen surco para sembrar la tierra y la carga nos será demasiado pesada que terminará hundiéndonos, te hago la invitación hoy para que juntos reflexionemos, hay muchos que un día gozaron de libertad llevando en su cuello el yugo de Cristo, pero lo dejaron y hoy llevan un yugo pesado que está destruyendo sus vida, su paz, su familia, el yugo del afán te a echo la carga tan pesada que la depresión, el odio y el rencor forman parte de tu forma de vivir, pero aún así Cristo te quiere dar libertad, tan solo decide obedecer, despójate de lo que te estorba y toma ese yugo fácil y esa ligera carga.
La Biblia dice en Gálatas 6:2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros… Te animo hoy a darle un giro completo a tu vida, llevaremos las cargas los unos de los otros, pero las cargas en Cristo, de las otras cargas del pecado nos despojamos a la mayor brevedad posible, o sea, ya mismo, y caminaremos seguros, esperando días mejores y bendiciones grandes departe de Dios, nos bendecirá el Señor, porque caminamos con el yugo de obediencia y avanzamos a la gran bendición. Amén!!
Versículos Reina Valera 1960